El Capricho 1795 (IV)


Entre 1790 y 1792 los duques adquieren varias fincas colindantes al Capricho hasta alcanzar una considerable extensión. La línea del contorno de la finca aumenta de 2.591 pies a 5.169 pies (como en la actualidad, unos 1.300 metros), mientras que su superficie es de cuarenta y cinco fanegas, cuatro celemines y veintiún estadales. Entre estas nuevas adquisiciones se encuentra un huerto que incluye una ermita llamada de Nuestra Señora de la Guía, y una serie de terrenos que introducen el pequeño arrollo que discurre de norte a sur, denominado de la Coloma, dentro del jardín.
Al jardín se accede por tres puertas idénticas compuestas por dos machones de piedra en los extremos que sostienen sendos jarrones de piedra en la parte superior, y puerta de verja de hierro con dibujo. La entrada principal es la más occidental, permaneciendo en este lugar hasta la actualidad. El acceso se hace desde la calle Real. Su construcción debió realizarse entre 1790 y 1791, así como el de la cerca de circunvalación.
Dos grandes avenidas conducen al palacio en línea recta, aunque a mitad de camino hay que atravesar dos puentes de madera para salvar el pequeño arroyo de la Coloma. Esta pequeña obra de ingeniería debió realizarse también entre 1790 y 1791 al tiempo que la nueva entrada principal.
Las otras dos puertas ya existían con anterioridad y permanecen en la misma ubicación que muestra el plano de Pablo Boutelou ya comentado en otra entrada de este blog (en la actualidad todavía existen aunque la que se sitúa en el muro sur que da a la calle Real ha cambiado su fisonomía).
Otro puente de ladrillo salva este mismo arroyo más al norte. El camino que lo atraviesa conduce por una parte hacia una pequeña plaza circular que se sitúa frente al palacio (actualmente Plaza de los Emperadores) mientras que por la otra se dirige a la Ermita. Los duques deciden introducir este elemento religioso, ya existente pero adosado al muro sur de la finca, la ermita de Nuestra Señora de la Guía, dentro del jardín incluyéndolo en su repertorio de amenidades, en el que iría incluido el ermitaño. En 1795 la Ermita ya está concluida atribuyéndose su diseño a Ángel María Tadey.
El Palacio ya tiene más o menos el aspecto actual, la planta es casi cuadrada (137p x 118p x136p x 106p), está dividida en dos pisos con un tejado aboardillado, la fachada principal que da a la calle tiene seis ventanas y una puerta de entrada con escalera de madera y barandilla de hierro, mientras que la fachada del jardín tiene un peristilo o pórtico con ocho columnas del orden corintio coronado con un atrio que se apoya en las cuatro columnas centrales en cuyo frontis se exhibe el escudo de la Casa, y a la que se accede por una escalera de piedra dividida en dos ramales. Un almohadillado de cal y yeso cubre todo el piso bajo y en las cuatro equinas del edificio se ubican cuatro torres.
Esta construcción se realiza en dos fases, primero la oriental o principal, que da a la calle que sube a la iglesia, entre 1790-1792, a cargo de Manuel Machuca, y luego la occidental que da al jardín, donde se sitúan las habitaciones de los duques, entre 1793-1795, realizada por Mateo Medina.
Muchos palacios de la época tienen una estructura parecida, un pórtico columnado con un frontis o cuerpo centrar, generalmente sustentado en cuatro columnas, aterrazado en su parte superior o rematado con un  frontón, como el que yo he elegido para recrear esta hipotética reconstrucción. El palacio de referencia que he elegido para simular la reconstrucción es el palacio Real de Caserta de Nápoles.

El Templo, edificio de planta elíptica rodeado de doce columnas del orden compuesto o jónico, según los autores, se sitúa en una elevación natural del terreno no lejos del palacio y alberga todavía en su interior la estatua de la Venus Medici de 1789.

El Capricho de la Alameda
Reconstrucción de la fachada del jardín del Palacio del Capricho en 1795

 Este edificio se construye entre 1786 y 1788 siendo José de la Ballina el encargado de las obras. Mateo Guill, no obstante, parece que conocía bien el edificio, según se desprende de la detallada descripción que realiza de los cimientos en la tasación de 1789, parte que solo puede conocerse si se han visto los planos del edificio o algún documento donde se explique su construcción. Lo que, a mi juicio, no le descarta como arquitecto implicado en este proyecto constructivo.  
Cerca del Templo se construye un nuevo edificio, el Abejero, compuesto por una rotonda central cubierta por una cúpula con casetones hexagonales sostenida por pilastras con capiteles corintios, y dos cuerpos alargados en los laterales este y oeste, que terminan en dos pequeñas torres. En su interior no hay ninguna estatua todavía. El arquitecto encargado de la construcción de este edificio es Mateo Medina y se concluye en 1795.
Otros edificios que existen en este momento son el invernadero a la derecha de la entrada a la posesión, distinto por sus dimensiones y situación del mencionado por Mateo Guill en 1789, el “departamento de Vacas”, “la cuadra para las vacas, pajares” y un “tiglao que sirve para guardar la hierba y heno”, “el corral para las gallinas” y otra construcción en la esquina donde confluyen las dos calles que debía estar destinado a fines similares, en la parte más baja del jardín.
Sin olvidar ”las casas rusticas de cañas, espadañas y ramaje”, cuya ubicación desconocemos de momento, pero que no es la que conocemos en la actualidad junto al lago ya que este no estaba construido todavía. Por último los juegos de “el columpio, juego de sotija y demás juguetes” ya están instalados.

Este es el aspecto que debía tener el Capricho en 1795.       

El Capricho en 1795
Plano del Capricho en 1795