El Capricho en 1795 (III)


A continuación voy a comentar el escrito de venta judicial del Capricho, porque considero que la descripción que contiene es de 1795-1797 (A.H.P.M. 21768, p.129R-143V):
Comenzando por la Casa Principal el elemento que puede ofrecer un criterio cronológico son las torres situadas en las cuatro esquinas: “En los quatro estremos, y angulos de la Casa sobresalen unos cuerpos de quince pies de altura, que forman como torres, o miradores con sus antepechos de fabrica de ladrillo”. Según los estudios realizados por Carmen Añon (Añon, 1994, p. 72; 2003, p. 78 ) e Isabel Pérez (Pérez, 2013, punto 8) las dos torres que dan a la calle junto con la fachada oriental y principal fueron realizadas por Manuel Machuca entre 1790 y 1792, mientras que la fachada occidental que da al jardín, con sus torres, se construye entre 1793 y 1795 a cargo del arquitecto Mateo Medina. Al estar las cuatro torres ya construidas, así como la fachada occidental, podríamos establecer un punto de partida en 1795.
Al hablar del templete copia casi íntegramente las palabras empleadas por Mateo Guill en el inventario de 1789: “En lo interior y mas elevado de la posesión se encuentra un cenador ovalado de veinte y tres pies y medio, por los diámetros sobre cuatro gradas de piedra blanca, solado de pavimento de piedra mármol, donde cargan doce columnas astreadas de piedras berroqueña del orden, compuesto, con un cornisamento, vasa, capiteles, y zócalos de piedra blanca de colmenar, con su cúpula, o media naranja de fabrica de alvañileria, en plomada por afuera, con fajas, y reundido pintado al temple por dentro casetones, rombos dorados, y lo restante de color abscuro, rematando sobre su cúpula,  un grupo de piedra blanca, y en el centro o medio de este templete hay un pedestal aislado con la estatua de Venus de mármol blanco”. Pero lo más revelador de esta descripción es que sitúa en el centro una Venus cuando por la obra de Cruz de Bahamonde sabemos que Baco ya está en este edificio desde 1798 (Bahamonde, Tomo11, Cap.3, p.481-486).
Carmen Añon dice que la Venus de Juan Adán se coloca en el templete en 1797 (Añon, 2003, p.127), mi opinión es que la Venus de Adán nunca ocupó el centro del templo sino que fue colocada directamente en el Abejero, por tanto es muy posible que la Venus que menciona este documento sea la Venus Medici de 1789, más si el texto de Mateo Guill sirvió de fuente documental para redactar el manuscrito. Por lo que siguiendo con nuestro criterio cronológico la descripción del Capricho contenida en este documento no superaría el año de 1798.
El siguiente edificio refuerza esta cronología: “A la derecha continuando la misma altura se encuentra un casino muy reducido en su forma de muy buen gusto y proporcionada arquitectura, que sirve de abejera”, y sorprendentemente no menciona ninguna estatua en su interior. Mateo Guill no dice nada  de este edificio en su inventario porque todavía no está construido en 1789, según Carmen Añon las obras comienzan en 1790 concluyéndose en 1795  (Añon, 2003, p. 129), pero Nicolás Cruz de Bahamonde (Bahamonde, Tomo11, Cap.3, p. 481-486) sí lo hace y sitúa la Venus de Adán en él, así como otro inventario realizado en marzo de 1807 (S.N.A.H.N. OSUNA, CT. 534,D.1). Por tanto es más que probable que hasta 1797, que es cuando se trae la Venus de Adán a la Alameda, no debió albergar ninguna escultura en su interior, por lo que nuestro intervalo cronológico se reduce a los años comprendidos entre  1795 y 1797.  
            De la entrada principal dice: “la entrada principal de esta posesión forma una plaza de 146 pies de diámetro rodeada de arbustos con una puerta reja de hierro sostenida por dos pilastrones almoadillados de cantería con sus remates correspondientes, con dos figuras de yeso sobre zócalo a los costados: siguiendo la cerca circular hasta tocar a las dos casillas de guardas que tienen 14 pies de ancho por 32 de largo y 9 de alto guardando la misma figura de la plaza, la que se cierra con dos antepechos de fábrica hasta la valla de enrejado de madera”, descripción que coincide con la puerta actual por lo que debemos entender que la puerta principal cambia de ubicación, lo que implica un nuevo sistema de circulación siguiendo un eje oeste-este diferente del planteado en 1789 que era en L. La línea del contorno de la finca aumenta de 2.591 pies, según los datos que proporciona Mateo Guill en 1789, a 5.169 pies, mientras que su superficie es de cuarenta y cinco fanegas, cuatro celemines y veintiún estadales según los cálculos estimados por Don Simón Judas Cannivary.
Según el estudio histórico realizado por la Escuela-taller de la Alameda de Osuna, la puerta se construyó en 1793, ya que en una carta fechada el 29 de mayo de 1793, Luis Negro, carpintero, comenta que  la “baya de flechas la tengo bastante adelantada están ya todos los palos redondos y aunque son de pino están mui fuertes, también tengo todas las puntas y aletas perfiladas solo me faltan tallarlas y la madera de basa y cornisa también esta labrada”(SNAHN, OSUNA. CT. C. 514), lo que puede estar haciendo referencia, según este estudio, a la “la valla de enrejado de madera”  que cierra la plaza circular de la entrada. Sin embargo comprobamos que la “valla de enrejado de madera” de la puerta principal es “de listones de tabla”, no como la que describe Luis Negro, descripción que encaja mejor con otra situada junto al Palacio: “un antepecho de madera á échura de flechas con sus pedestales de piedra berroqueña, frente á la Casa Palacio”. Por lo que discrepo de este análisis y propongo otra cronología.
Existe una cuenta de 1790 por unos trabajos de cantería realizados por Josef Ruiz y Francisco Prieto en los que Manuel Machuca anota que hay que hacer un descuento en el importe pues deshicieron la entrada de la calle Real cuando Juan Gómez, el administrador de los duques, les advirtió que no lo hicieran, por lo que tuvieron que volver a montarla (SNAHN, OSUNA, CT.C. 514). Es decir que en 1790 ya se plantea cambiar la entrada principal de lugar. Posiblemente al principio se dudó entre hacer una nueva puerta o trasladar la ya existente de la calle Real, de ahí la confusión de los canteros.
Desde que se adquieren las nuevas posesiones vemos que la duquesa ya está planeando el nuevo trazado de la cerca y posiblemente de la ubicación de la puerta principal según se deduce de las palabras que el marqués de Villahermosa escribe en su diario el 11 de mayo de 1790 después de realizar una visita a la Alameda: “la condesa de Benavente ha hecho una casa de campo muy linda, medio francesa y medio inglesa y que quiere extender mucho tanto la casa como el terreno que quiere cercar” (Ezquerra, 1928, p. 150-153). Por lo que es probable que esta se construyera en este mismo año de 1790 o en 1791. Refuerza esta idea una memoria presentada por Joseph Albarez  el 3 de octubre de 1792 de lo que ha costado pintar el palacio, así como “la plaza redonda” y “las casillas”, que debe estar haciendo referencia a la entrada principal (SNAHN. OSUNA, CT.C.402,D.6).
El escrito continúa diciendo “Acontinuacion de este, y siguiendo la cerca por el camino a distancia de ochocientos ochenta pies se encuentra otra puerta que da paso a la posesión compuesta de dos pilastras de piedra con su puerta reja de hierro de dibujo y sus remates correspondientes; cuyo valor de esta, y la anterior es, el de veinte y tres mil setecientos noventa R.vn:”. La imprecisión por la falta de datos nos hace dudar de que esta puerta sea la que se sitúa junto a la Casa Principal ya que ochocientos ochenta pies parece poca distancia si seguimos la cerca para ubicar esta puerta, por lo que es posible que esté hablando de la antigua puerta principal que Mateo Guill y Pablo Boutelo colocan en la calle Real.
No sé en qué momento la fisonomía de la entrada de la calle Real cambia, no obstante, según lo que hemos comentado más arriba, yo me inclino a pensar que la actual puerta principal fue de nueva factura pudiendo coexistir tres puertas iguales al mismo tiempo, por lo que faltaría una puerta en la descripción ya que actualmente se conservan, aunque no iguales, las tres puertas. Lo que nuevamente hace sospechar que este inventario es elaborado a partir de otros anteriores por lo que surgen irregularidades como estas. 
            El hecho de cambiar de ubicación la entrada principal implica un nuevo sistema de circulación y la necesidad de salvar el pequeño accidente natural que constituye el arroyo de la Coloma, que ha quedado incluido dentro del ámbito del jardín desde 1790, mediante la construcción de unos puentes: “En el medio de la posesión se encuentran tres puentecillos sobre el arroyo que la cruza de norte, y medio dia, el primero es de fabrica de ladrillo con antepechos de piedra enfilada, su dirección con los árboles que forman la calle y concluye en la plaza frente de la casa principal, como a unos quinientos pasos de ella. El segundo es de madera haciendo simetría con un camino de Arvoleda como el anterior, y él tercero mas pequeño que dá paso a la calle de Arboles frutales, junto á la cerca de tablones, y maderos rollizos”. Nuevamente comprobamos la poca precisión al situar los puentes por lo que yo entiendo que los está nombrando de norte a sur, según la dirección del arroyo, siendo el primero un puente que actualmente existe que coincide con esta descripción de “fabrica de ladrillo con antepechos de piedra”, y que efectivamente sigue un camino bordeado por árboles que concluye en la actual plaza de los emperadores. Los otros dos de madera corresponderían entonces a los que actualmente forman dos avenidas principales que vienen de la puerta principal hacia el palacio, fabricados de obra con barandilla de hierro, pero que en este momento de 1795-1797 son provisionales, por lo que se construyen en madera.
  
            Del resto de las construcciones dice poco. El invernadero se sitúa “a la derecha, después de entrar en la posesión” y no es solo invernadero para flores sino también “conservatorio de frutos”. A continuación se sitúa en “lo más bajo de la posesión que contigua a la calle Real, se encuentra el Departamento de Casa de Bacas”, el edificio que en el inventario de Mateo Guill se denomina Casa de Labor y servía como cuadra para caballos y mulas. A continuación menciona una serie de construcciones fabricadas en mampostería y barro, a excepción de alguna fachada de ladrillo viejo, que sirven de “tinglado para guardar la Yerba y Eno”, de corral para gallinas y Acortadero “en el angulo, y rincón que forman las dos calles” pero que antes “sirvieron de Casas de gente pobre del Pueblo”. De la Casa y Capilla del ermitaño, así como de las Casas rusticas de “cañas, espadaña, palos y ramaje” solo hace mención de ellas sin describirlas, luego menciona también el columpio, juego de sortija y “demás juguetes” y sale del perímetro del parque para describir otras casas situadas en fincas colindantes como la Casa de oficios, situada frente al palacio, o la casa de los mozos, en otra finca que llamaban “la Huerta Valenciana”.
            Según los estudios realizados las cronologías de estos edificios nuevamente nos llevan a 1795, tanto el invernadero (Añon, 1994, p. 60) como la Casa del ermitaño (Isabel, 2013, p.21.1) datan de esta fecha, pero tal vez nos interesen más los edificios que no se mencionan, el Fortín y la Casa de la Vieja.
            El 2 de junio de 1795, Angel Mª Tadey escribe a la duquesa y dice que ha ido a la Alameda “y habiendo revisado en aquella casa las cosas que están a mi dirección y inspección he hallado que esta en disposición de empezar a seguir a pintar el cuarto de V.E. y el Ermitaño;(añada que) ha visto el monte, la casa pobre y demás obras que he encontrado sin defecto alguno y que el modelo de torre en la semana que viene estará de todo acabado y en estando concluido dare a V.E. parte para si gusta mandarlo llevar a ese sitio” (SNAHN, OSUNA, CT. C 514). De esta carta se deduce que la Casa o capilla del ermitaño ya está concluida, y lista para pintar, que la casa pobre, posible casa de la vieja, se está construyendo, mientras que el modelo de torre, posiblemente el primer fortín que menciona Cruz de Bahamonde en 1798, situado en el lugar donde actualmente se ubica el casino, se está diseñando.
En 1797 Tadey vuelve a escribir a la duquesa informando de la Alameda y dice que la Casa de la Vieja “quasi esta acabada” (SNAHN, OSUNA, CT. C.514), siendo ya mencionada por Nicolás Cruz de Bahamonde en 1798 (Bahamonde, Tomo11, Cap.3, p. 481-486), igual que el fortín o batería, lo que nuevamente nos lleva a nuestra cronología propuesta ya que estos edificios no se mencionan en este documento de venta judicial del Capricho porque entre 1795 y 1797 todavía no estaban construidos.
Resumir que entre marzo y abril de 1807 se realizan dos inventarios del Capricho tras la muerte del IX duque de Osuna, uno de los muebles y alhajas (S.N.A.H.N. OSUNA, CT. 534,D.1) y el otro de la finca propiamente (A.H.P.M. 21768, p.129R-143V). Este último se encarga a dos personas diferentes, a un arquitecto, del que desconocemos el nombre, y a un agrimensor que se llama Judas Simon Canniviary que visita la finca el 24 de abril de 1807 , existiendo una serie de discrepancias no solo entre el inventario del arquitecto y el del agrimensor, sino también con el inventario de muebles y alhajas realizado en marzo de este año, por lo que es probable que la fuente documental sea diferente, siendo más coherente con la fecha de 1807 el de Canniviary que el del arquitecto, por lo que mi teoría es que el agrimensor sí realizó un inventario real mientras que el arquitecto copió datos de inventarios precedentes, posiblemente un inventario efectuado entre 1795 y 1797, ya que la descripción coincide con este momento cronológico.




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